Cómo he llegado a la Gran Victoria de mis 38 años de vida

Por qué emprendo y nuevo camino hacia el punto cero

Aquí estoy un día más pero por última vez en un buen tiempo. Este es el último artículo que escribo hasta mi vuelta, hoy empiezo La Gran Victoria de mi vida…

Empiezo un nuevo día como si fuera el primero (o el último), cuando empecé a escribir en un blog. Excepto 3.463 publicaciones después.

Hoy me doy cuenta de que es uno de los últimos días de una etapa que se ha prolongado por más de 15 años.

Todo lo que tenga que empezar empieza hoy, y todo lo que tenga que acabar, acaba hoy.

He sido capaz de llegar aquí respetando lo que soy.

Por el camino he fallado más de 15.000 veces (a una media de 1.150 fallos al año)

Me he roto emocional, mental, física y espiritualmente.

He conseguido destrozar cualquier tipo de límite, barrera u obstáculo. Incluso los he convertido en maestros, en trampolines para acceder a perspectivas insólitas.

He convertido mi vida en un grandioso y excitante experimento, con sus correspondientes curvas, tirabuzones y saltos al vacío.

He ido a 350 kilómetros por hora por la autopista de la vida, a veces he acelerado incluso más, ahora no sé a qué velocidad voy, solo estoy disfrutando del paisaje.

Hay momentos en los que podría haber acabado conmigo mismo, pero en lugar de eso, incomprensiblemente, me he elevado de formas que no podría describir.

La vida me ha quitado lo que no era mío y me ha dado lo que le apetecía. He sabido bailar con ello, mostrando un carácter similar, ante la fortuna y el infortunio, ante la gracia y la desgracia. No ha sido fácil, he tenido que entrenar mucho más de 420.000 horas para aprender a vivir, y siento que justo acabo de empezar, sobre todo cuando bajo la mirada a mi cintura y veo el cinturón blanco.

La única motivación que he sentido es la de explorar lo inexplorado, la de poder abrir los ojos cada día, la de intentar diferente cada vez, la de ver qué es posible y que no.

He encontrado motivación, pasión, inspiración y propósito en algo tan sencillo como lo es vivir.

He llegado aquí haciendo de todo, siendo de todo, pensando de todo, sintiendo de todo, viviendo de todo, y ahora que estoy aquí comprendo la sutil perfección con la que todo ha acontecido.

He sido puesto a prueba por mis propias limitaciones. He tenido miedo al rechazo de una mujer durante 38 años, he vivido con miedo a ser dejado. He cargado con cientos de toneladas de responsabilidad y culpas que no me pertenecían. He tardado casi 39 años en confiar en una mujer, en aceptarlo y en reconocerlo. He sido envuelto entre los nodos cósmicos que el amor universal representa.

He sido bendecido con la familia, amigos, colegas, equipo, clientes, colaboradores y allegados más fantásticos con los que me podría haber topado.

Me he convertido en mi propio príncipe azul, en la cenicienta, en el plebeyo, en el espartano, en el libro del cual he leído la historia más increíble jamás contada y en el que, al mismo tiempo, he escrito esa historia tan fascinante.

He abrazado cada posibilidad como si fuera la única área de maestría de mi vida. Me he expuesto a la probabilidad de perderme en el abismo infinito de permitir que cualquier cosa te moldee. He abierto la caja de pandora de la consciencia y he estado a punto de quedarme a mitad de camino, ahora solo sigo bajando hasta lo más profundo de la madriguera, sé que moriré en ese descenso, pero no lo haré pensando en haber empezado o no intentando llegar hasta el final (si es que existe)

He atravesado todo lo que puedas imaginar y lo que no, mucho de ellos sería un tanto difícil de digerir para muchos de vosotros. En cambio yo, me siento orgulloso de haber pasado por ahí.

He bailado entre los extremos de hábitos, estilo de vida, entrenamiento, habilidades, profesión, experimentos, etc. sin descanso por más de 12 años.

He escrito 9 libros, impartido más de 430 conferencias, lanzado más de 40 proyectos, montado 7 empresas, y un montón de números más de cosas que podrían parecer respetables y hasta impresionantes.

Sin embargo, nada de eso me sirve ahora mismo. Todo podría haber sido una ilusión (o no). En cambio, eso me sirve para darme cuenta de que estoy maravillado por la capacidad de ir a vivir que cada día me demuestro a mí mismo que tengo, por puro amor al arte de vivir.

Y aquí estoy, un día más, sin tener en cuenta que podría ser el último o el primero. Hoy, haré lo que hago en un día “normal”, y cuando en un par de días deje Internet y mi vida pública, seguiré así, no más libre, no menos, solo así.

He descubierto que lo tengo todo, porque no tengo nada más.

Y vuelta a empezar.

LA GRAN VICTORIA DE MI VIDA

Seguir la guía y el camino de la sabiduría interior. Esa ha sido mi gran victoria desde que tengo uso de razón, ahora solo viene la traca final…

Antes considera esto:

Tienes más de lo que piensas como para necesitar más, pero no tienes tanto como crees para preocuparte por perderlo.

Eres extensamente más de lo que crees que necesitas ser como para preocuparte de tener que ser algo más, pero no eres tanto como para ser tan importante.

Estás en un lugar más mágico del que nunca soñarías llegar como para esperar algo más genial, pero no es tan permanente como para durar más que un instante en una tendencia eterna.

Sabes todo lo que hay que saber como para ir detrás del próximo objeto reluciente, pero no sabes tanto como para no pensar que estás 200% equivocado.

Quita al “yo” de en medio

A principios de 2020 escuché algo que supuso una especie de profundo despertar en mi vida (en el Budismo Zen lo llaman Satori), fue un diálogo de Dogen (el creador de la escuela Soto Zen), el siguiente:

“Estúdiate a ti mismo, para conocerte a ti mismo, para olvidarte de ti mismo, para entonces ser iluminado por cualquier ser y cualquier cosa. Y entonces alcanzar la más pura liberación de cuerpo, mente y espíritu”

El último y más crítico apego, somos nosotros mismos.

Pues es el experimento, ese es el camino…

La Gran Victoria y cómo seguir el camino de la sabiduría interior

Por eso el viaje continúa: España — Costa Rica. Hoy punto de partida para ejecutar el Plan Maestro hacia el experimento de mi vida “La Gran Victoria” (más apropiado que La Gran Desconexión). Hoy ceso mi actividad en redes, Internet, teléfono, email, mi profesión (con excepciones puntuales). Me lanzo al Día 0 perpetuo, me entrego a la vida, me abandono al arte universal del Self-Mastery y la intersección entre mente, cuerpo, emociones y espíritu, me entrego a caminar por cualquier camino y a ver qué sucede cuando dejo de hacer que las cosas sucedan para que simplemente sucedan.

Foto: Sebas Romero.

Desde hoy en adelante, voy a dedicar mi tiempo y energías a intentar estar con todas las personas que en estos 38 años me han hecho vibrar (disculpas si no llego a todos, sois muchos malditos). Y el 07/09 cortaré toda conexión con amigos, familiares, socios, equipo y con cualquiera, hasta no tengo ni idea cuándo. Hasta entonces dejaré lo que creo que “tengo” y soy y practicaré el desapego de todo, sobre todo, de “yo”, de Isra García y todo lo creado, impactado y obtenido hasta aquí.

Abandona lo que eres justo en el momento que creas que lo eres. Dejar marchar lo que tienes en el momento que creas que lo tienes. Disfruta de “esto”, ámalo porque no puedes tener nada más, ni nada menos.

Algún día seré nadie y entonces podré ser todo el mundo a la vez al mismo tiempo.

Es justo solo eso.

Mientras tanto, todo el tiempo del mundo para seguir celebrando, experimentando, compartiendo-me y seguir bailando con el momento.

El viaje continúa, hasta la vista

Decir adiós es tan importante como decir hola.

Cerrar es tan esencial como abrir.

Acabar es tan crítico como empezar.

Irse es tan vital como llegar.

El último paso es tan decisivo como el primero.

Morir es tan necesario como nacer.

Ambos extremos están conectados por un círculo de conexión a modo de circunferencia, no separados por una mera línea recta.

La victoria de ser libre

Acaba una etapa de mi vida.

Finalizo el capítulo más increíble de mi existencia, 38 años, qué animalada, pero claro, pensar que acabo algo es una pantomima. No hay nada que acaba, todo sigue. Así que me asomo por otro agujero negro, no sé donde me llevará, que haré, pensaré, o diré. No sé, ni necesito saber, nunca he estado tan tranquilo con no saber, para qué querer saber mañana si ya tenemos bastante con hoy.

Foto: Sebas Romero.

Qué viaje tan alucinante, qué gran privilegio poder crear, inventar, construir. Qué fortuna haber hackeado mi vida como lo he hecho. Y qué honor poder impactar y cambiar a cientos de miles de personas en todos estos años.

Hoy me he dado cuenta, antes de empezar, que ya había declarado la victoria de ser libre, desde el día que nací, hasta hoy, lo que sigue es el premio de haber querido vivir tanto como he querido.

¿Qué pasará con el contenido?

Este espacio, mi blog, el podcast, Youtube, la web en Inglés, las redes sociales, no cierran, no elimino el contenido. Es algo que dejo para — ojalá — el valor, incomodidad, sacudida y propulsión de otros, los que me conocen y los que todavía no.

Comunicación y contacto

Entre hoy y mañana responderé personalmente a todos los mensajes privados que he recibido en las redes sociales hasta responderlos todos. A partir de ese momento dejaré cualquier vía de comunicación o contacto (incluyendo correo electrónico y teléfono), entonces mi equipo revisará una vez cada dos semanas las redes sociales, atendiendo únicamente a peticiones relacionadas con oportunidades de negocio. Todas mis cuentas de email están automatizadas con un mensaje que he dejado sobre el experimento y la única forma de poder contactar con mi equipo y solo para unos servicios y productos en cuestión. Cerramos todo contacto a peticiones generales, dudas, preguntas u otros asuntos que no estén relacionados con los que mi equipo liderarán mientras yo no esté.

Próximas publicaciones (ocasionales)

En las próximas semanas publicaré los informes finales de dos experimentos que están pendientes de redactar y presentar: Primero el de 31 días descalzo. Y segundo, el de la “no-acción” el de permitir que las cosas sucedan, que acabó hace unos días. También publicaré periódicamente los podcasts con las entrevistas de las personas que entrevisté y estoy entrevistando, por responsabilidad a su atención y compromiso.

Lo que viene

En la web www.isragarcia.es, en unos meses, el equipo con el que trabajo está preparando algo para poder servirte cuando yo no esté como si estuviera. Hay tanto contenido, tanto grabado, creado y desarrollado que podría desaparecer durante 7 años y no necesitarme. Ahora hay personas brillantes en orquestarlo, optimizarlo, abrillantarlo y servirlo de forma que sea digerible y útil para diferentes públicos con diferentes necesidades, intereses y metas. Por otro lado, ahora estamos preparando un proyecto experimental de despedida llamado “el 1%“, si quieres saber más, deja aquí tu email y ellos te harán saber de que tratará.

Adiós, hasta la vista, fin de compromiso

Decir adiós es cerrar el compromiso con todos vosotros y conmigo mismo. Despedirme hasta la vista es el regalo de poder apreciar el tiempo pasado juntos, y esa es la mayor riqueza del mundo, el oro más pesado y puro, la propia experiencia de vivir a lo largo del tiempo que transcurre. Y en eso, he sido un auténtico maestro.

Es tu turno

Ahora es tu momento, siempre lo ha sido, siempre lo fue, siempre lo será. El de montar líos, el de desplegar toda tu grandeza, el de mostrar al mundo (y a ti mismo) qué es todo lo que has aprendido aquí, porque ese será mi mayor éxito, incluso aun no estando aquí, el impacto en el mundo de las acciones que personas como tú sean capaces de llevar a cabo.

Lo que tú crees será el mérito que yo disfrutaré.

Buen viaje, diviértete, navega sin mapas, permanece humano, lleva la taza medio vacía, recuérdale a tu mente que está 200% equivocada, cuando dudes actúa y ama, cuando tengas miedo lánzate, lleva siempre el cinturón blanco bien amarrado y deja que tu centro actúe, no tus emociones, no tus pensamientos. Ahí reside la victoria de ser libre, en la autodisciplina más pura y verdadera.

Te deseo la libertad de espíritu, mente y cuerpo que nunca imaginé que podría gozar. Solo eso.

Hasta la vista y hasta la vida.

Amor, paz, respeto, virtud y armonía.

Pd 1. Aquí puedes encontrar el vídeo que grabé en febrero cuando decidí hacer este sueño/experimento realidad:

Pd 2. Y este cuando ya le di forma al experimento y lo llamé La Gran Victoria:

Por una vida de cinturón blanco, por una vida guiada por la virtud, por seguir el camino de la sabiduría interior.

Extra: te invito a la grabación de la conferencia online que impartí como regalo de despedida (3h)

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