Un voto no se mendiga, se gana

Vuelvo a percibir esa sensación algo extraña, surrealista y algo incongruente que produce pedir permiso, conseguir aprobación o creer en la validación externa, digo vuelvo porque no es la primera vez que ocurre. Esto ha tenido que ver con diferentes proyectos que han llegado a mí, uno de ellos fue los premios Bitácoras, los cuales me parecen una iniciativa fantástica, elegir los mejores blogs hispanos por categorías y premiarlos. Creo que es algo bellísimo ser reconocido por haber creado, trabajado y depositado todo tu intento, pasión, ilusión y propósito en uno de estos blogs. Es totalmente digno de reconocimiento, es un derecho.

Sin embargo, algo no cuadra. Algo no va bien en un mundo donde las personas queremos ganar un reconocimiento a cambio de pedir (más bien mendigar) el voto, tanto para nosotros mismos, nuestro proyecto, idea o blog. Lo siento pero cuesta mucho verlo, quizás sea corto y no lo acabe de entender, o quizás haya perdido algún capítulo de esta nueva economía, pero el reconocimiento de cualquier trabajo, la recompensa por una idea magnífica o el aplauso por un blog que cambia vidas y provoca reacciones, no es el resultado de un voto forzado de un amigo, familiar, colega de trabajo, fan o follower que dice, “te elijo. Te votaré. Me gusta tu blog. Me caes bien. Después de todo te lo mereces. Si este influenciador ha dicho que le vote, mejor le voto.”

La cosa se vuelve más compleja cuando los lectores, amigos o colegas a los que pedimos su voto, por la razón que sea acceden a darlo, los votos llegan, pasan los días y alcanzamos más votos y eso — tristemente — nos hace comprender que tenemos opciones de ser los ganadores. Entonces volvemos a conectar la maquinaria de la influencia y comunicamos que necesitamos más votos para poder ganar. Bien, estás a punto de entrar en la fase final, tan sólo hay 5 por delante de ti y no te sacan muchos votos, es factible, es posible, es real. Solamente necesitas más votos. Vamos, más apoyo, más ayuda, más impulso, más tweets, más recomendaciones, más emails, más posts, más solidaridad, más benevolencia, más permiso, más aprobación, más validación, más compromiso, más ego y más votos por favor.

Después de todo, nos lo debes. Te aporto valor, escribo todos los días, comparto mucho, respondo a tus correos y a tus comentarios. Incluso alguna vez, a alguno de vosotros (el que más followers tiene, shhhh, no se lo digas a nadie) le respondo a algún tweet o si me pilla en un día espléndido, cito un tweet suyo. Como dicen por ahí, conectamos contigo. merezco ser el ganador, vótame.

Entonces, cuando analizas “the big picture” te das cuenta de que el trabajo que conecta, crea movimientos, provoca reacciones positivas, hace levantar a las personas de su ordenador y aporta valor en cantidades industriales, ese trabajo es justamente como la buena mierda, siempre sale a flote, pase lo que pase, con voto o sin voto, siempre sobresale del resto.

Busca el trabajo sincero, conecta a través del resultado de lo qué haces. Pienso que cualquier premio, reconocimiento, mención, honor o recompensa que obtengas nunca debe estar influenciada, forzada o manipulada, porque de lo contrario, no es real, el mérito no es de tu contribución al mundo, el mérito es de tu esfuerzo para obtener el mérito. Haz lo que mejor sepas hacer de la manera más sobrecogedora jamás imaginada, crea el mejor blog del mundo, la idea más interesante de estos últimos años, el proyecto más esperanzador o el post con más valor del mercado. Entonces deja que la colisión de ese dantesco esfuerzo con el mundo haga el resto. Si lo has hecho bien, la gente que cambies te buscará, señalará por la calle tu trabajo y serás recompensado.

Tu blog, tu idea, tu proyecto o tu vida no se mide por los votos que pidas, sino por los que ganes cuando impactes a las personas con ese trabajo personal, digno, humilde, generoso y cargado de significado y propósito. Gana el premio a (coloca aquí el concurso que desees), sí, pero no mendigues un voto por ello.

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9 books, 61 clients, 62 biz advised, 432 speakings, 4.690 articles, 38 projects, 519 lectures, 7 companies, 22 adventures, 43 experiments, ∞ fails.

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